La intimidad del mundo




este año o el que viene



por Z&G


Se pueden leer algunos poemas ACÁ

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es mi Ebook de poemas
Los escribí yo y los edita Determinado rumor, una editorial digital de poesía que dirige Bombo

Espero que te guste!

costumbre

cuando los amigos se vuelven medio locos. y se borran. y se ponen a monologar. y ya no parecen entender lo que entendían.

y después se les pasa. o no. y los andamos recordando. la intolerancia al cambio es la mayor tragedia.

ahora, si pudiera fumar, escribiría un poema pero tomo mate en mi casa, me quedé. hasta llovió hoy y arriba del equipo de música duerme mi gatita enana.

Este sábado en Almagro

impresentables

Mi amigo Mauro me pegó un cachetazo simbólico el otro día cuando me dijo que no se banca ni a Los Doors, ni a Floyd ni mucho menos a The Who, bandas todas que, para él, "se toman al rock demasiado en serio". Yo solo atiné a contestar "a mí...me gustan...bah": y dudé, como siempre que un pensamiento con fuerza (por suerte) me descentra.
El cachetazo me lo suele pegar con casi todo porque nuestra amistad se sustenta sobre la rara maravilla de la incompatibilidad absoluta que se hace pura complicidad. Mauro es una especie de parricida bestial (a veces fantasea con el parricidio literal, de hecho): lee cualquier porquería, escucha música impredecible -no dije mala, solo impredecible- arma teorías propias brillantes sobre la poesía y el lenguaje porque lee a Lacan y casi nunca poemas y, como él dice, es en casi todo un impresentable.
Y me puse a pensar en mí, que soy bastante presentable, correcta, racional, que suelo idolatrar a los maestros que me precedieron, que cuestiono poco las tradiciones que heredé, mucho menos en música. Que me vengo portando demasiado bien.
Bueno, el tema es que un poco de razón tiene, pensaba en que hay que soltar lo viejo alguna vez, que hay que caminar solo y no tener miedo del abismo. Y eso que estuve pensando sobre la poesía y sobre el rock y sobre la corrección tiene finalmente que ver, como todo lo demás, con la propia vida.
Entrar de una vez en la propia vida es un salto cualitativo difícil. Vamos a ver qué espera del otro lado del umbral.

el lado oscuro


George Roger, todas las líneas de bajo de The Dark Side of The Moon la rompen pero mi favorita nada original es "Speak to Me".

El disco salió en 1973 y yo iba a nacer 5 años más tarde, un hecho fortuito que me duele porque me gustaría que todo estuviera profunda, misteriosa y dolorosamente conectado, aunque no lo esté.

Saludos desde acá adentro de mi yo chiquitito que enloquece en la deriva de ese bajo

Conozco ese sentimiento, es lo Real

¿te acordás de lo que sentiste la primera vez que escuchaste ese riff, ese solo de batería o esa línea de bajo que hicieron que volvieras a pensar en vos pero ahora de una manera distinta a todo lo que conocías y desde entonces solo fuiste en el rock, solo como el rock?
para mí hay una canción y se llama "The Real Thing" y la escuché en un fiat 147 de una piba que jugaba al hockey con una amiga mía en el neuquén rugby club y era más grande que nosotras y nos llevaba en el auto por algún motivo que no recuerdo pero sí ese cassette blanco con las letras marrones que se llamaba igual que esa canción. Ayer saqué la entrada para ver a Patton haciendo Mondo Cane en septiembre: eso es un ciclo.
Anoche estuvimos con I. en un cumpleaños en que éramos solo seis y escuchamos música y vimos videos en youtube y tomé un tequila de primera que me dejó disfónica pero sin dilemas estomacales y jugamos a ser estrellas de rock, que es lo que más nos gusta en el mundo y B. nos hizo escuchar lo bien que rapea en francés. Y volvimos no muy tarde y borrachos a escuchar la lluvia.
Llevo 20 años viviendo en la música que me gusta, me parece un abismo de tanto y tan poco. Sigue siendo la hora de la música, hoy más que nunca.

arreglemos un frankenstein

Quería contarte que trabajé en un libro muy copado que no es de mi autoría pero que me enorgullece porque quien lo hizo, Jorge M, es un capo indiscutido. Y yo fui su auxiliar de investigación.
Es un frankestein, como suelo decir, arreglamos un Frankie.
Ahora estoy en un café re cool en Las Heras pero yo no vivo por acá, acabo de salir de unas Jornadas en que Jorge presentó el libro y los otros colegas se coparon y yo huí despavorida y me vine acá a averiguar en qué fechas murieron -o si están vivos- todos los autores de ese libro monumental, monstruoso y artefacto genial. Qué raro es hacer esto, tener una lista de un montón de gente muerta.

La heladería de mi barrio

Hola, ¿qué tal? ¿cómo estás? Estaba pensando en qué escribir acá, veo un espacio en blanco y ya me agarra que quiero rellenarlo. Entonces me acordé de que no te conté por qué no puedo ir más a tomar helado a la heladería de mi barrio que hace uno de los mejores helados que probé, dicho sea de paso.
La cosa fue más o menos así. Ese miércoles era mi cumpleaños y había decidido no festejar pero algunas amigas me sugirieron acercarse a donde fuera que yo hubiera decidido salir a comer. Y no tuve mejor idea que decirles "La casa del queso", porque me gustan las picadas y porque en ese lugar, si es tu cumple, no pagás. Sonaba bien y andaba bien, ya habíamos ido con I. para su cumple en septiembre y todo muy bueno, muy conveniente. Pero esa noche algo pasó, algo horrible del tipo "vos sí que suerte, lo que se dice suerte, no vas a tener", una de esas noches cruzadas como la puta madre que las parió que parecen estar ahi para decirte que no sos especial, que no (bueno no era para tanto pero). La cosa es que tardaron 45 minutos en traer una picada magra y carísima, regada con una cerveza artesanal que media hora antes habíamos tenido que devolver porque estaba rancia y una tapita de queso con miel que vino sin miel y tardó 20 minutos en ser reemplazada por una con miel. Pasamos hambre, nos salió $50 por cabeza y salimos de ahí con una moto tan grande que se me ocurrió invitarlos a todos a caminar unas 7 cuadras hasta Rivadavia, a la heladería de mi barrio, para evitar esperar otra hora un postre caro y malo.
Cuando llegamos se ve que estaban empezando a cerrar pero me cobraron los 5 helados con tarjeta por adelantado. Llegado el momento de pedir los sabores, a una de mis amigas el nada amable heladero empezó a contestarle "ese gusto ya lo guardé". Y ahí fue que me calenté de verdad y se lo dije al heladero y al encargado que decidió meterese a defenderlo. Porque, vamos encargado de la heladería de Rivadavia, yo te concedo que venía medio calentita pero vos concedeme que no hay necesidad de ser tan grosero con las chicas. Le dije "ah bueno, pero si me vas a decir a casi todos los gustos que no entonces me lo hubieras aclarado de entrada antes de cobrarme sesenta pesos de helados". El encargado, por supuesto, me contestó mal algo así como que no me quejara que algo había aun para elegir y después, re calentito, decidió solo, sin que yo se lo pidiera, devolverme la plata de mi helado y el de I, que también se negó comer. Las caras de mis amigas eran impagables, habrán pensado que finalmente enloquecí o algo. De cualquier modo fueron discretas, no me dijeron nada. Y mientras estábamos sentados en la vereda de la heladería el encargado hacía gestos que yo podía ver con toda claridad a través del transparente vidrio refiréndose a mí como "la loca". En fin, por eso ahora, si no quiero comer helado escupido, mejor ni voy.
Y pienso que hay un momento de la vida en que a algunas chicas nos empiezan a decir "señora" y nos empezams a parecer cada vez más a esas señoras que se quejan cuando las atienden mal y que nos avergonzaban cuando éramos adolescentes. Y que sí, es así tan así como que afuera llueve y se despeja a cada rato.
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